Mágicas tardes y mañanas donde hablan las sombras del pinar y el cielo inquieto. Arrebatadas sombras que dicen sin cesar la hora del día que transita….silenciosas , perdidas en la pradera de pastos blandos. Lugar lejano y amado con susurros de hierbas, canto de cigarras , aleteo de palomas. Espacio compartido en medio del aroma de eucaliptos y de resinas que brillan en gotas relucientes que se deslizan por troncos añosos.
Silvia
