jueves, 22 de mayo de 2014

Y las hojas caen

                 
          

             
             Como todos los otoños , llueve, pierden su vestido los árboles del jardín. Nada debería sorprendernos, sin embargo allí estamos mirando por la ventana el inevitable danzar de las hojas, las lluvias y los cielos grises.

             Posiblemente éste haya sido uno de los veranos más calurosos que recuerdo y creo no menos intenso será el invierno. Pero la realidad es ésa. Cuesta aceptarla.         
             Escuchamos a diario a los inconformistas crónicos. Si llueve , que pare. Si hay sequía , que llueva. Hace calor, que refresque, si el frío arrecia, que deje de soplar el sur.
             El otoño es así. Horizontes pintados de ocres y amarillos. Los caminos cubiertos de hojas. Las calles con hojas escapadas que arrastra un viento a veces implacable. Es un espectáculo con movimiento permanente. 
              Por la mañana observaba el fresno , mirando hacia el oeste. Está desnudo de hojas...pero bajo la lluvia, quietas, como dormidas, tres palomas monteras en las ramas más altas. A lo lejos el paraíso dejando en libertad a la que fuera su brillante hojarasca verde que nos brindó sombra en el ardiente estío. Sí, amorosamente se despojaba de las ramitas pequeñas que balanceándose llegaban al suelo, otras atrapadas en los vidrios de la ventana. Y así en la observación de estas pequeñas cosas pasaron algunos minutos.
             El arco iris, cuando el sol asomó antes de ocultarse. Nos sorprendió con esos colores inigualables ni por paleta de los pintores, y también en movimiento, fijo desde el río, perdiéndose en un arco más tenue en el sudoeste...ahhhh, qué júbilo mirarlo cuando aparece y cuando se borra en pocos minutos después de recordarnos que Dios no se ha olvidado de los hombres.
                                                                                                              
                                                                                    Silvia

martes, 20 de mayo de 2014

Tomada de su mano





Feliz, mimada, cuidada,era la primera nieta. 
Mi abuelo Antonio , el que también me malcrió. Si malcriar en aquella época era darme dinero todos los días cuando llegaba del trabajo.
Dura faena la del abuelo viajar todos los días hasta el puerto de Buenos Aires.Yo veía a la perrita blanca que inquieta se quedaba cerca de la puerta de entrada....era señal de que Don Antonio ya estaba por la esquina de casa....regresaba cansado, pero lo primero era dejar sobre la mesa, la parte que me tocaba. -Toma Silviña , me decía y entre sonrisas, dejaba al borde donde yo las alcanzara unas monedas , los billetes en mano.
Yo corría a mi alcancía de la Cooperativa del Hogar Obrero y alegre guardaba lo que fuera, para mí unas monedas eran valiosas, los billetes de papel una fortuna. Más emocionante era ver, cada fin de mes, como la empleada anotaba en mi libreta de ahorros el monto.Simpática, contaba y con la lapicera cargada en un tintero de tinta negra, trazaba esos garabatos para mí ,  que eran mi capital .Todavía tengo ese documento cuidadosamente guardado.
Y así pasaban los días de mi infancia escuchando sus historias. Era muy pequeña, pero algunas recuerdo.
Me dejó el ejemplo de su indomable voluntad y de su humor permanentes. De sus valores inquebrantables. 
-Home...cuando algo era obvio . -Calla , cuando lo interrumpía.Y la risa infaltable cada día. Sus mates de la mañana. Sus filloas con miel ,sus toscanos , su boina negra y a veces sus largos silencios.

Cuestión de suerte

                 



A veces una se pregunta por qué ? Por qué siempre lo mismo. Y la historia se repite.

Esos días en que caminas entre el tránsito y nadie te impide el paso, cruzas las calles y no tienes que esperar que den luz verde...todo se allana....vas como en una cinta, donde todo se coordina armoniosamente. Ríes por todo lo que ves, nada te molesta y hasta con desparpajo te sientas en el banco de una plaza y comes un helado o te sacas los zapatos, o robas una flor de un jardín del barrio, donde nadie te conoce !!!
Y así como ocurre ésto, otros son todo lo contrario. Sales con pocas ganas, con tanta mala suerte que pierdes el colectivo por diez pasos. No es tan grave, pero empiezas a incomodarte por la media hora que tarda el que le sigue. Bueno, quién me ha mandado a mudarme a kilómetros de la civilización. Cuando subes al micro, consigues tu asiento, pasan a tu lado treinta niños   que atropellan y te escupen cáscaras de semillitas en los pies. Te pegan el chicle en el abrigo, te pisan cuando tratas de bajar...cuando no, es el pasamanos fabricado para gente alt
a, y quedas con los hombros descolocados a pesar de lanzarte hacia la puerta de salida en puntas de pie.


Nada se compara con llegar hasta el cajero del Banco....único en 8 Km a la redonda, y te da el dinero, pero no el ticket. Bueno, pones el monto...no puede entregar esa cantidad. "Inténtelo con una cifra menor" !!!!!!
Entras al sector de las ventanillas.Y ya no eres la señora amable y dulce que salió de su casa con una sonrisa acordándose de su último chat . ....te has transformado en una insoportable obsesiva que piensa sólo :" yo quiero mi dinero".
Saco número, previendo una entrevista con el Gerente en el caso de que por caja no me lo den. Lo guardo, consulto, explico, y me autorizan a hacer la cola que corresponde . Son cuatro cajas. Horario de atención al público. Sólo funciona una. La de los clientes, cerrada.
¡¡¡Vamos , que ésto se pone caliente!!. Me tenso. Lo siento en mi postura. Ni que fuera a correr una carrera de obstáculos. Mis anteojos bifocales en la mano y mi documento. Sin cartera ni billetera.Ya ni veo. Todo lo tiene mi hija que me acompaña paciente...En un rato dice : - Ma cambiá la cara.
Le pido que saque otro número. Saca el 88.... nuestro número!!!.--¡¡¡Cuando salimos le jugamos !!!, comento inquieta.
Felizmente cobro, guardo el dinero en el bolsillo del abrigo y salimos camino a la aventura.

Ya en la la casa de quiniela : -- Don Luna , 88 a la cabeza a la que juegue primero en Provincia.

Cuando juego, como no lo hago seguido me arriesgo en la de Nación , Montevideo, etc, también juego a los premios. Hoy el día no daba para esas locuras. Sólo nueve, nueve pesos....nueve pesitos !!!! al 88 en la Provincia, vespertina.
Unos cincuenta pesos afloraban entre los billetes pero pensé : No, ya está.

El 88 salió esa noche en la Nación a la cabeza.




Silvia.