sábado, 29 de noviembre de 2014

Las Violetas


Con ella todas las cosas eran posibles. Desde jugar a la peluquera debajo del paraíso viejo en la casa de mis abuelos...cuando en las tardes de verano le alisaba el brillante cabello  y le hablaba hasta el cansancio vaya a saber de qué ...hasta salir por las calles de Buenos Aires con mis zapatos blancos y mi vestido almidonado.
Julia era ocurrente, muy alegre, vital e inquieta . Bueno es mi tía ...Y estoy segura que si se lo pidiera, iríamos otra vez !!!
Esa tarde salimos para Las Violetas. Jamás olvidaré los cristales de la tradicional confitería porteña. Y esa porción de tarta de frutillas quedó siempre en mi corazón. Sólo una pequeña dulzura comparada con el amor de esa tía hermosa, única.

martes, 17 de junio de 2014

Magia

 Mágicas tardes y mañanas donde hablan las sombras del pinar y el cielo inquieto. Arrebatadas sombras que dicen sin cesar la hora del día que transita….silenciosas , perdidas en la pradera de pastos blandos. Lugar lejano y amado con susurros de hierbas, canto de cigarras , aleteo de palomas. Espacio compartido en medio del aroma de eucaliptos y de resinas que brillan en gotas relucientes que se deslizan por troncos añosos. 
                                                                                                                                        Silvia

                                                                                         

jueves, 22 de mayo de 2014

Y las hojas caen

                 
          

             
             Como todos los otoños , llueve, pierden su vestido los árboles del jardín. Nada debería sorprendernos, sin embargo allí estamos mirando por la ventana el inevitable danzar de las hojas, las lluvias y los cielos grises.

             Posiblemente éste haya sido uno de los veranos más calurosos que recuerdo y creo no menos intenso será el invierno. Pero la realidad es ésa. Cuesta aceptarla.         
             Escuchamos a diario a los inconformistas crónicos. Si llueve , que pare. Si hay sequía , que llueva. Hace calor, que refresque, si el frío arrecia, que deje de soplar el sur.
             El otoño es así. Horizontes pintados de ocres y amarillos. Los caminos cubiertos de hojas. Las calles con hojas escapadas que arrastra un viento a veces implacable. Es un espectáculo con movimiento permanente. 
              Por la mañana observaba el fresno , mirando hacia el oeste. Está desnudo de hojas...pero bajo la lluvia, quietas, como dormidas, tres palomas monteras en las ramas más altas. A lo lejos el paraíso dejando en libertad a la que fuera su brillante hojarasca verde que nos brindó sombra en el ardiente estío. Sí, amorosamente se despojaba de las ramitas pequeñas que balanceándose llegaban al suelo, otras atrapadas en los vidrios de la ventana. Y así en la observación de estas pequeñas cosas pasaron algunos minutos.
             El arco iris, cuando el sol asomó antes de ocultarse. Nos sorprendió con esos colores inigualables ni por paleta de los pintores, y también en movimiento, fijo desde el río, perdiéndose en un arco más tenue en el sudoeste...ahhhh, qué júbilo mirarlo cuando aparece y cuando se borra en pocos minutos después de recordarnos que Dios no se ha olvidado de los hombres.
                                                                                                              
                                                                                    Silvia

martes, 20 de mayo de 2014

Tomada de su mano





Feliz, mimada, cuidada,era la primera nieta. 
Mi abuelo Antonio , el que también me malcrió. Si malcriar en aquella época era darme dinero todos los días cuando llegaba del trabajo.
Dura faena la del abuelo viajar todos los días hasta el puerto de Buenos Aires.Yo veía a la perrita blanca que inquieta se quedaba cerca de la puerta de entrada....era señal de que Don Antonio ya estaba por la esquina de casa....regresaba cansado, pero lo primero era dejar sobre la mesa, la parte que me tocaba. -Toma Silviña , me decía y entre sonrisas, dejaba al borde donde yo las alcanzara unas monedas , los billetes en mano.
Yo corría a mi alcancía de la Cooperativa del Hogar Obrero y alegre guardaba lo que fuera, para mí unas monedas eran valiosas, los billetes de papel una fortuna. Más emocionante era ver, cada fin de mes, como la empleada anotaba en mi libreta de ahorros el monto.Simpática, contaba y con la lapicera cargada en un tintero de tinta negra, trazaba esos garabatos para mí ,  que eran mi capital .Todavía tengo ese documento cuidadosamente guardado.
Y así pasaban los días de mi infancia escuchando sus historias. Era muy pequeña, pero algunas recuerdo.
Me dejó el ejemplo de su indomable voluntad y de su humor permanentes. De sus valores inquebrantables. 
-Home...cuando algo era obvio . -Calla , cuando lo interrumpía.Y la risa infaltable cada día. Sus mates de la mañana. Sus filloas con miel ,sus toscanos , su boina negra y a veces sus largos silencios.

Cuestión de suerte

                 



A veces una se pregunta por qué ? Por qué siempre lo mismo. Y la historia se repite.

Esos días en que caminas entre el tránsito y nadie te impide el paso, cruzas las calles y no tienes que esperar que den luz verde...todo se allana....vas como en una cinta, donde todo se coordina armoniosamente. Ríes por todo lo que ves, nada te molesta y hasta con desparpajo te sientas en el banco de una plaza y comes un helado o te sacas los zapatos, o robas una flor de un jardín del barrio, donde nadie te conoce !!!
Y así como ocurre ésto, otros son todo lo contrario. Sales con pocas ganas, con tanta mala suerte que pierdes el colectivo por diez pasos. No es tan grave, pero empiezas a incomodarte por la media hora que tarda el que le sigue. Bueno, quién me ha mandado a mudarme a kilómetros de la civilización. Cuando subes al micro, consigues tu asiento, pasan a tu lado treinta niños   que atropellan y te escupen cáscaras de semillitas en los pies. Te pegan el chicle en el abrigo, te pisan cuando tratas de bajar...cuando no, es el pasamanos fabricado para gente alt
a, y quedas con los hombros descolocados a pesar de lanzarte hacia la puerta de salida en puntas de pie.


Nada se compara con llegar hasta el cajero del Banco....único en 8 Km a la redonda, y te da el dinero, pero no el ticket. Bueno, pones el monto...no puede entregar esa cantidad. "Inténtelo con una cifra menor" !!!!!!
Entras al sector de las ventanillas.Y ya no eres la señora amable y dulce que salió de su casa con una sonrisa acordándose de su último chat . ....te has transformado en una insoportable obsesiva que piensa sólo :" yo quiero mi dinero".
Saco número, previendo una entrevista con el Gerente en el caso de que por caja no me lo den. Lo guardo, consulto, explico, y me autorizan a hacer la cola que corresponde . Son cuatro cajas. Horario de atención al público. Sólo funciona una. La de los clientes, cerrada.
¡¡¡Vamos , que ésto se pone caliente!!. Me tenso. Lo siento en mi postura. Ni que fuera a correr una carrera de obstáculos. Mis anteojos bifocales en la mano y mi documento. Sin cartera ni billetera.Ya ni veo. Todo lo tiene mi hija que me acompaña paciente...En un rato dice : - Ma cambiá la cara.
Le pido que saque otro número. Saca el 88.... nuestro número!!!.--¡¡¡Cuando salimos le jugamos !!!, comento inquieta.
Felizmente cobro, guardo el dinero en el bolsillo del abrigo y salimos camino a la aventura.

Ya en la la casa de quiniela : -- Don Luna , 88 a la cabeza a la que juegue primero en Provincia.

Cuando juego, como no lo hago seguido me arriesgo en la de Nación , Montevideo, etc, también juego a los premios. Hoy el día no daba para esas locuras. Sólo nueve, nueve pesos....nueve pesitos !!!! al 88 en la Provincia, vespertina.
Unos cincuenta pesos afloraban entre los billetes pero pensé : No, ya está.

El 88 salió esa noche en la Nación a la cabeza.




Silvia.

















































































                                                    

sábado, 15 de marzo de 2014

Joven y aventurera

Corrían los 80. Años extraños...mucho trabajo... Salía cuando quería....mi bolso y zapatos bajos. El saco negro y el pantalón de angora....sólo un collar. Anteojos y mi capa de pied de poule. Ya vivía en La Plata.Salí esa tarde para la Capital con destino al Ministerio de Relaciones Exteriores. Llevaba mi certificado de estudios para legalizar.Cuatro copias autenticadas....y los correspondientes sellos de un azul...tirando a violeta que me fascinaban..regresaron a casa con el valor agregado , verdadero trofeo. Pasaron unos días y la rutina del pasaje...Iberia . Era bastante dinero.....Si mal no recuerdo: Destino Madrid..de allí a Alicante..y el final de la ruta , en lancha a Formentera, más precisamente : La Sabina. Pero algo más me quitaba el sueño.Y el intento no quedó en el tintero : Hablar con el Cónsul de España en Argentina.... Llegué al Consulado .Un sereno caballero de cabello blanco , alto y elegante me dijo que la doble ciudadanía no se otorgaba en ese momento....no bastaba madre ,ni abuela ,ni bisabuela ni todos los ancestros que yo tuviera en la floreciente España....me lo dijo de tal manera que algún gesto mío , lo habrá conmovido porque agregó...:-por ahora no. Más adelante podría ser. Lo siento.
 Salí...me senté a tomar un café no sé dónde....Caminé por La Recoleta un rato.....miré vidrieras....y con mi orgullo de argentina...volví a casa.
Obsesiva .Fui a la compañía de viajes... pedí los papeles para comenzar mi trámite. Cecilia, mi amiga, hija del Gerente de la compañía...me daba todas las instrucciones.
Estaba todo en marcha.  En orden mi Pasaporte,el lugar hacia dónde me dirigía,  con quiénes estaría. Mi salud radiante y mi entusiasmo impecable.Faltaban unos detalles...
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Estaba en calle 7. Pedí el diario. Salida de Bs As ..destino Madrid....14 :30. Y el rugir de los motores que no olvidaré jamás....Comenzaba Abril .
Hoy agradezco a Dios no haber viajado.
                                                                                                               Silvia

lunes, 10 de marzo de 2014

Mi lugar

                  Las hojas de paraíso añoso dejaban ver los rayos del sol ardiente en las tardes de verano. Pasé tanto tiempo en ese patio perfumado por las liláceas flores de la copa que susurraba por las caricias de la brisa. Era una hojarasca verde brillante, abundante y limpia. El patio estaba rodeado de paredes claras y al borde crecían malvones, margaritas, amapolas, que la abuela cuidaba con esmero.

                   Era mi lugar preferido para los juegos. Cuando el sol caía, salía a la vereda de casa. Nunca sola. Allí con mis amigas caminábamos incansablemente.                           

                    Maravilloso tiempo de la infancia. Patinábamos en el pasillo de los departamentos. Allí vivieron casi todas mis amigas y amigos de juegos por la tarde, claro porque a la mañana estaba en la Escuela. Hacía primero los deberes, nadie me tenía que decir nada para que inmediatamente después del almuerzo por un rato mis cuadernos al principio, luego mis carpetas fueran mi verdadero tesoro.

                     Era ésa mi casa natal. Yo nací una noche de noviembre...cuando empiezan a perfumar los jazmines. Fui la primera nieta de mis abuelos que habían llegado  hacía unos veinte años con mi madre muy pequeña desde A Coruña.

                      Fui la primera sobrina de mi tía Julia, hermana de mamá. Para mis abuelos paternos la tercera nieta.Igual que la tercera sobrina de Libertad, Albor, Vida y Armonía hermanos de mi padre.Me gusta ubicarme en el lugar que felizmente ocupé en mi familia. Para mí fue muy hermoso ,tuve tíos fabulosos con los que aprendí muchas cosas. 

Aquí está Julia
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domingo, 9 de marzo de 2014

El perfume


Traté de que no me viera. Recuerdo los movimientos desde el frasco estrellado en las baldosas coloridas. Salí corriendo a espiar a Bernardo rogando que no volviera. Por el ojo de la cerradura, sin decir palabra vi que Julia entraba sola después de despedirlo.
Era su regalo de cumpleaños.
Así por muchos años, me regalaba cosas distintas .Desde los chocolates hasta las mismas melodías que de niña escuchaba en mi casa natal. Eso era lo común. Julia el lazo.
Doña Emma y Don Walter quedaron en mi memoria. Amantes de los animales, en esa casa de suizos eran los padres de Bernardo. Ellos hablaban en un idioma distinto al de mis abuelos maternos. Su trato era diferente, por eso me resultaba tan interesante escucharlos.
El nombre de la tía, mi tía Julia, sonaba distinto. También mi nombre y el nombre de mamá y el de papá….era otra melodía.
Cambiaban el tono de voz como en los cuentos…pero no contando cuentos, en el diario vivir. Atareada, incansable con una mirada inquisitiva, siempre con su delantal de cocina Doña Emma nos servía el té.
Me encantaba visitar esa casa. La oma me llevaba a darles de comer a los conejos, los perros grandes nos seguían. Cuando me hablaba , lo hacía con una voz melodiosa y serena, me miraba sobre sus anteojos y reía.
Cuando estaba cerca escuchaba las conversaciones como si entendiera, a veces eran temas serios….otras todos reían…


Julia


Organza en Noviembre



Sólo ella sabe de quién hablo.
El recuerdo de la mujer que marcó mi temprana niñez. Ella me mostró desde su rol de tía lo cinematográfico de la vida.