domingo, 9 de marzo de 2014

El perfume


Traté de que no me viera. Recuerdo los movimientos desde el frasco estrellado en las baldosas coloridas. Salí corriendo a espiar a Bernardo rogando que no volviera. Por el ojo de la cerradura, sin decir palabra vi que Julia entraba sola después de despedirlo.
Era su regalo de cumpleaños.
Así por muchos años, me regalaba cosas distintas .Desde los chocolates hasta las mismas melodías que de niña escuchaba en mi casa natal. Eso era lo común. Julia el lazo.
Doña Emma y Don Walter quedaron en mi memoria. Amantes de los animales, en esa casa de suizos eran los padres de Bernardo. Ellos hablaban en un idioma distinto al de mis abuelos maternos. Su trato era diferente, por eso me resultaba tan interesante escucharlos.
El nombre de la tía, mi tía Julia, sonaba distinto. También mi nombre y el nombre de mamá y el de papá….era otra melodía.
Cambiaban el tono de voz como en los cuentos…pero no contando cuentos, en el diario vivir. Atareada, incansable con una mirada inquisitiva, siempre con su delantal de cocina Doña Emma nos servía el té.
Me encantaba visitar esa casa. La oma me llevaba a darles de comer a los conejos, los perros grandes nos seguían. Cuando me hablaba , lo hacía con una voz melodiosa y serena, me miraba sobre sus anteojos y reía.
Cuando estaba cerca escuchaba las conversaciones como si entendiera, a veces eran temas serios….otras todos reían…


3 comentarios:

  1. Hoy nos alegraron el día con su hermosa visita. Los queremos mucho. Besos Dany, tía Julia , tío Bernardo !!!!

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  2. Esto emociono a papa tu " TÍO BINARO "que sabes que no es fácil de emocionarse el recuerdo de sus padres y mas el tuyo recordándolos en tu visita gracias Silvia

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  3. Muchas veces me imaginé recorriendo el jardín y acompañando a los tíos en su casa perfumada de rosas. La distancia es inevitable. Pero el amor es el de siempre !

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