sábado, 29 de noviembre de 2014
Las Violetas
Con ella todas las cosas eran posibles. Desde jugar a la peluquera debajo del paraíso viejo en la casa de mis abuelos...cuando en las tardes de verano le alisaba el brillante cabello y le hablaba hasta el cansancio vaya a saber de qué ...hasta salir por las calles de Buenos Aires con mis zapatos blancos y mi vestido almidonado.
Julia era ocurrente, muy alegre, vital e inquieta . Bueno es mi tía ...Y estoy segura que si se lo pidiera, iríamos otra vez !!!
Esa tarde salimos para Las Violetas. Jamás olvidaré los cristales de la tradicional confitería porteña. Y esa porción de tarta de frutillas quedó siempre en mi corazón. Sólo una pequeña dulzura comparada con el amor de esa tía hermosa, única.
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